Hay cosas que se pueden callar y otras que no. Hay cosas que se pueden soportar y otras que no. La noticia que voy a comentar ahora no se puede callar. Como no puedo soportar que alguien entente callarla.
Hace unas semanas he recibido una mail que un poquito me ha asustado. Hablaba de un coche, con un nombre seguramente extraño. Eolo, como el dios mitologico del viento.
No es el coche fantastico KIT, y no lo conduce David Hasselloff con su pelo estilo afro y la chaqueta de piel negra.
Pero el coche de la mail que me ha llegado es igualmente fantastico, aunque no hable. No hace falta que se le ponga gasolina porque funciona con...aire.
Aire comprimida (si esta es la traducción exacta del italiano).
Su historia es muy muy curiosa, y yo la he aprendida de la mail que me ha llegado. Como era en italiano, y bastate larga, ententaré resumirla en este post, si teneis preguntas y si puedo contestar lo haré.
Para los apasionados de motores todos los años en Italia hay una manifestación impòrtante que se llama Motor Show de Bologna (no tiene nada que ver con el tremendo Plan). Para los aficionados de formula 1 el nombre de Guy Negre no suenará nuevo. Este hombre fue ingeniero de la Williams durante unos años. Al Motor Show de Bologna el ingeniero presenta el coche Eolo, construido con materiales muy resistentes y al mismo tiempo muy ligeros.
Las prestaciones de este coche son esencialmente las siguientes:
velocidad 110 km/h
100 km con 0.77 euro (sí, habeis leido bien)
10 horas consecutivas de funcionamiento en utilizo urbano.
Su motor emite solo una sostancia: aire, a una temperatura de -20 grados, que por el verano se puede utilizar como aire acondicionado.
En seis horas se puede cargar desde un normal enchufe sus reservas de aire comprimido.
La manutención de este coche se puede paragonar a la de una bicicleta, porque no hay ninguna estimulación mecanica o termica.
Precio de venta: más o menos unos nueve-diez mil euro (habeis leido bien también esta vez).

¿Y donde está ahora este coche?

La respuesta en el proximo episodio, porque ahora tengo que irme.